La historia de mi amigo con la PSU

Cuando di la prueba, decidimos esperar los resultados junto a un amigo con mi familia en mi casa. ¿Lo particular? Bueno, era la primera vez que yo la daba y él la estaba dando por tercera vez. Sí, por tercera. Mi amigo había estudiado en un liceo politécnico en Calama, por lo que sus bases en matemática, lenguaje e historia no eran las mejores. Pero eso para él no era un obstáculo insalvable, su anhelo era estudiar la carrera de Enfermería y estaba decidido a conseguirlo. Cuando la dio por primera vez, fue sin preuniversitario de por medio. Motivo por el cual los resultados no lo acompañaron, es más, fueron desastrosos. La segunda vez que la dio, optó por cursar un preuniversitario, el que financió gracias al fruto de su trabajo pues decidió trabajar y preparar la prueba. Sin embargo los resultados tampoco lo acompañaron. Pero eso no lo amilanó, decidió seguir y darla una tercera vez. Personalmente fui testigo de cómo se quemó las pestañas preparando cuanto ensayo podía encontrarse. Ese día nos juntamos a ver nuestros puntajes pues ambos estábamos convencidos de que nos había ido bien.

Me pidió que revisara primero mis puntajes pues él estaba muy nervioso. Así lo hice. Mis puntajes habían sido buenos y me permitían postular a lo que quería, que era estudiar Derecho en la PUCV. Me abrazó, me felicitó, y tomó mi asiento frente al computador. Ingresó rápidamente su RUT y esperó que la pantalla cargara sus puntajes.

Los puntajes, si bien eran mejores que los del año pasado, seguían siendo desastrosos.

Mi amigo, incrédulo, sin convencerse de su situación, me dijo en voz alta con una sonrisa nerviosa "tiene que ser un error". Lo vi ingresar su RUT siete veces esa noche, cada vez presionando las teclas con más rabia.

Los puntajes obtenidos le alcanzaban para estudiar la carrera de Técnico Paramédico y la carrera de Técnico en Enfermería en una Universidad, pero distaban enormemente de estudiar Enfermería en la Universidad que él quería.

Mi amigo se aisló y decidió no hablar con nadie durante el verano. Cuando yo ya estaba por partir a Valparaíso me junté a conversar con él. Le pregunté qué iba a hacer. Él me respondió que iba a estudiar Enfermería. Me alegré e inmediatamente le consulté si lo haría en una Universidad privada fuera del Consejo de Rectores. Me respondió que no. Que lo haría en la Universidad que él quería, quizás no este año, pero sí el próximo pues daría la prueba de nuevo.

Traté de convencerlo por todos los medios que optara por las carreras técnicas e intentara el cambio interno (suena tan fácil decirlo, sólo cuando estás en la U sabes lo difícil que es hacerlo), pero no hubo caso. Además en tales casos habría terminado estudiando en una Universidad que él no quería.

Partí a Valparaíso, él se quedó en Calama, preparando la prueba. Por cuarta vez. Un año más.

Hoy él es Enfermero de la Universidad Católica del Norte, universidad a la que siempre quiso entrar y trabaja en una de las mejores clínicas del país. Tiene familia, estabilidad laboral y es una de las personas más felices que conozco.

Sea cual sea la decisión que tomen, que sea su decisión, no la de sus padres, no la de sus amigos. Hagan lo que crean que es correcto para ustedes... no por hacer felices a los otros.


Historia de César Miranda, difundida por Leonel Garrido.

Equipo Orienten.me
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